Envío cartas como quien lanza mensajes en una botella.
Con la intención de llegar a tu orilla para recordarte que descansar no es un lujo, sino el acto más radical de amor hacia la vida.
En ellas no encontrarás fórmulas para optimizar tu descanso.
Encontrarás poéticas para habitarlo.
Mi carta ya está viajando para encontrarse contigo.
Si no la ves en tu bandeja de entrada, mira en spam o promociones —a veces se pierden en el camino, como hojas llevadas por el viento.
Cuando la encuentres, ábrela con pausa.
Escúchala como quien recibe un secreto.
Y si algo en ti se mueve, respóndeme.
Como quien deja una piedrita al borde del sendero, y con ese gesto dice: alguien pasó por aquí.