El descanso como umbral.

HENRI CORBIN, GASTON BACHELARD, MARÍA ZAMBRANO ME ACOMPAÑAN EN ESTA INSPIRACIÓN

Hay un tipo de descanso que no se mide en horas, ni se limita al alivio físico de una pausa.

Es un descanso más hondo, que no ocurre al final del día sino al borde del mundo.

Ese lugar donde la vigilia se disuelve sin llegar del todo al sueño.

Donde la mente se rinde, y lo invisible comienza a hablar.

Henri Corbin lo llamaba mundus imaginalis: un territorio intermedio, ni real ni irreal, donde las imágenes no son meras construcciones mentales, sino presencias vivas que se revelan a quienes saben entrar sin forzar.

Bachelard lo intuía en la imagen poética que no se explica, sino que nos abre.

María Zambrano, en su filosofía del sueño, hablaba del pensamiento que brota no por análisis, sino por epifanía.

Pero para entrar en ese mundo —para ser vistos por él— hace falta aprender a detenerse de otra manera.

No basta dormir, ni meditar.

Hace falta afinar la percepción.

Relajar no solo el cuerpo, sino también eso que quiere tener el control.

Y escuchar…


La práctica de Yoga Nidra ofrece una vía delicada y radical para acceder a este umbral.


Al inducir un estado hipnagógico, ese intervalo entre el adentro y el afuera, el arriba y el abajo, nos coloca en una frontera fértil donde lo simbólico puede emerger sin necesidad de ser buscado.


No se trata de visualizar, sino de permitir que las imágenes nos visiten.

No es proyección, es receptividad.


En este estado intermedio, los símbolos no se descifran: se sienten.

La memoria se convierte en mito.

Lo que dolía, comienza a contarse de otro modo.

Y algo en nosotras se abre a una mirada más vasta, más verdadera.

No porque sea más lógica, sino porque brota desde una profundidad olvidada.


Descansar, entonces, no es solo recargar energía.

Es entrar en contacto con lo que duerme bajo la superficie.

Con lo que la prisa silencia.

Con eso salvaje y extraordinario, que se oculta bajo el asfalto de lo cotidiano.


Descansar es entonces volver a habitar el cuerpo como umbral, y dejar que el alma hable en su idioma materno.

El de las imágenes, el de los símbolos, el del ensueño.

Imaginal

12, 13, 14 de junio · online

Una grieta en el asfalto de lo cotidiano para adentrarno en el ensueño, la visión interior y el reino imaginal de la mano de Yoga Nidra.